Posteado por: filoblogico | Febrero 10, 2008

(E)valuar un cuatrimestre

Tendemos a desvalorizar la actividad evaluadora en muchas esferas de nuestra vida, y especialmente en aquello que más nos atañe y afecta. Unos momentos de reflexión bastan para darnos cuenta de que esto es un gran error. De la evaluación depende en efecto la configuración de todo lo que nos rodea, y, hecha de modo más informal o más formal, es muchísimo más constructiva que los criticismos cínicos en los que caemos tan a menudo y que nos aportan poco más que mal humor.

Así que no quiero dejar pasar el final del cuatrimestre sin hacer una evaluación de la asignatura de Sistema Económico Mundial, lo cual no deja de ser difícil. Muchas horas, muchas experiencias, muchas reflexiones y poco tiempo (en cualquier caso, no el suficiente) para recogerlas todas. Intentaré, por tanto, ofrecer una imagen de conjunto, global, y sobre todo varias propuestas que espero sean útiles para cursos venideros.

A decir verdad, en ocasiones me he sentido bastante frustrado por la distancia entre las expectativas creadas por una experiencia de aprendizaje innovadora, y las relativamente reducidas posibilidades que formar parte de un grupo tan grande permite. Desde mi humilde experiencia como animador de grupos, sé que movilizar y gestionar un grupo de tales dimensiones es realmente imposible, y hay que reconocer que a pesar de todo ha habido un dinamismo considerable. No deja de ser frustrante, sin embargo, pensar en las posibilidades que una experiencia así nos abriría si nos dividiésemos en grupos lo suficientemente diversos como para enriquecernos mutuamente, pero también lo suficientemente reducidos como para “estar más cerca un*s de otr*s”. Por otra parte, entiendo que las estructuras de la enseñanza institucionalizada universitaria (y las vidas frenéticas de cada un*, yo el primero) no se prestan mucho a ello, pero hubiera sido interesante extender la experiencia grupal fuera del aula más a menudo, y repetir con más conferencias, organizar algún video-fórum, etc. Finalmente, otro aspecto que debiéramos haber mejorado es el aprovechamiento del formador o facilitador, acudiendo más frecuentemente a las tutorías y explotando más las posiblidades que se nos ofrecían, aunque una vez más esto choca con los muchos quehaceres tanto estudiantiles como laborales que solemos tener. En definitiva, planteo aquí tres críticas constructivas que, lejos de dirigirse al profesor como líder-responsable, van dirigidas a tod*s nosotr*s, de modo que nos sirvan para aprovechar mejor otras oportunidades de este tipo que puedan presentársenos en un futuro… O para reflexionar en previsión de que algún día nos pueda tocar a nosotros decidir entre dar una clase magistral, de apuntes y tarima, o abrir un espacio de aprendizaje colectivo, horizontal y participativo.

Con todo, considero que la experiencia ha valido la pena, y que los “esqueletos” construidos durante estos meses voy a seguir llenándolos con conocimiento sobre la economía mundial y, más importante aún, el aprendizaje. Estoy convencido de que el “germen” de la innovación pedagógica debería seguir extendiéndose ya no sólo en la Facultad, sino mucho más allá de los campus universitarios, y llegar a los barrios, a los medios de comunicación, a las escuelas, a las empresas, a los gobiernos… Se trata de una tarea colectiva, transversal en cierto modo, que todas y todos debiéramos llevar por delante y de la que yo, desde luego, soy un abanderado.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías